"Una sola palabra hubiese bastado para salvarme, una sola. Una llamada, una caricia, algo. Un indicio de preocupación, de que te importaba. De que querías que siguiera viva. Pero hiciste oídos sordos, te hiciste a un lado. No me escuchaste. Te aclaré una y mil veces que me estaba muriendo, que necesitaba salvarme, que contaba con vos para hacerlo. Que sin vos me moría, que eras lo único que me quedaba. Te sentiste presionado y me dejaste. Quiero decirte algo: podrías haberme salvado.
Ahora, estoy dispuesta a mirar lo que yace en el fondo o en el camino hacia el fondo del precipicio, pero necesito una mano que me sostenga sólo por si me resbalo. Quiero que lo entiendas, o quizás sea menos prepotente: me gustaría que lo entiendas".
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