miércoles, 3 de febrero de 2010

Al amanecer, Jeff la despertó con suaves besos y le propuso:
-Cásate conmigo, Tracy.
Supo que sería una locura imposible, que jamás podría dar resultado. Un delirio maravilloso, que desafiaba todos sus temores. Y súbitamente se descubrió dispuesta a empezar de nuevo.
-Sí –aceptó en un susurro, y se echó a llorar, acurrucada en los brazos de Jeff. Nunca más estaré sola.

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