miércoles, 25 de febrero de 2009

Una mañana de sábado, Oliver y Leslie caminaban por el Parque Interestatal Breaks y disfrutaban del paisaje espectacular que los rodeaba.
-Nunca anduve por aquí -comentó Leslie.
-Creo que lo disfrutarás.
Se aproximaban a una curva muy cerrada. Al rodearla, Leslie se detuvo, atónita. En el medio de sendero había un cartel de madera pintado a mano que rezaba: Leslie ¿Quieres casarte conmigo?
El corazón de Leslie comenzó a pulsar más deprisa. Miró a Oliver, muda.
Él la abrazó.
-¿Lo harás?
"Por qué soy tan afortunada?", se preguntó Leslie. Lo apretó fuerte y le susurró:
-Sí querido. Por supuesto que sí.
-Me temo que no puedo prometerte que te casarás con un gobernador, pero soy bastante buen abogado.
Ella se acurrucó junto a él y murmuró:
-Para mí, es suficiente.

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