Era un día asoleado de junio y Ashley caminaba por la Avenida Madison de la ciudad de Nueva York. Su sonrisa radiante hacía que las personas giraran la cabeza para mirarla. Nunca se había sentido tan feliz. Pensó en la maravillosa vida que tenía por delante y en todo lo que deseaba hacer. Pensó que podría haber tenido un final espantoso, pero que ése era el final feliz por el que siempre había rezado.Entro en la Estación Pennsyvania. Era la estación ferroviaria más activa de los Estados Unidos, un encantador laberinto de pasadizos y cuartos carentes de ventilación. La estación estaba repleta de gente. Y cada persona tiene una historia interesante para contar, pensó. Todas van a lugares diferentes, viven su propia existencia, y ahora yo viviré la mía.
Compró un boleto en una de las máquinas expendedoras. Buena suerte, pensó.
Abordó el tren y tomó asiento. Se sentía excitadísima por lo que estaba por suceder. El tren pegó una sacudida y después comenzó a cobrar velocidad. Por fin estoy en camino. Y mientas el tren enfilaba hacia los Hamptons, ella comenzó a cantar en voz baja:
"All around the mulberry bush,
The monkey chased chased the weasel.
The monkey thought 'twas all in fun.
Pop! goes the weasel"