Jennifer caminaba despacio por la calle desierta y ventosa. Una débil nieve había empezado a caer, desparramando un velo de gasa por el mundo. Desde un edificio de departamentos cercando se escuchó un repentino estallido de alegría y fue un sonido tan extraño que se detuvo un momento para escuchar. Se apretó el abrigo contra el cuerpo y siguió caminando por la calle, escudriñando entre la cortina de nieve, como si estuviera tratando de ver el futuro.Pero estaba mirado el pasado, tratando de entender cuándo fue que murieron las risas.























